Gracias, AC/DC, oh dioses del rock! (1/2)

Cinco meses. Cinco meses han pasado desde que, allá por noviembre de 2008, se pusiesen a la venta las entradas para los conciertos en España de la gira mundial de AC/DC, toda una leyenda del hard rock imperenne durante más de 30 años, con motivo de su último álbum Black Ice, aparecido durante el otoño del año pasado.

Las entradas, como era de esperar, se agotaron en cuestión de horas (o minutos), por lo que las 3 horas que un servidor estuvo haciendo cola en un cajero no sirvieron sino para conocer a otros fans de la banda australiana y juntos pasar un rato divertido, un rato que sólo para 4 ó 5 de ellos se convirtió en euforia tras la consiguiente escupitina de ciertos pedacitos de papel por parte del cajero.

Por aquel entonces, nuestro país sólo contaba con dos fechas, a saber, Madrid y Barcelona. Muy pronto estas fueron ampliadas con un tercer concierto en Bilbao y, más tarde, con nuevas fechas para el mes de junio. Ni que decir tiene que el reparto de estas nuevas entradas se desarrolló de forma similar, es decir, aleatoriedad pura y dura, miles de fans sin entrada y especulación y reventa por todas partes.

El caso es que, por una cosa o por otra, tuve la suerte de hacerme con una entrada. Yo sólo quería asistir a uno de los conciertos, la ciudad y el tipo de entrada me eran indiferentes… vale, de acuerdo, puestos a elegir habría elegido Bilbao por cercanía y una entrada de pista por aquello de disfrutar el concierto entre las masas y más cerca de la banda… Bueno, pues justamente ESA era la entrada que le sobraba a una amiga de una amiga mía, a la cual he bombardeado con mensajes de agradecimiento desde el sábado y aún así nunca estaré lo suficientemente agradecido.

Este sábado, como decía, toda esta espera llego a su fin. El viaje a Bilbao y el acceso al BEC (Bilbao Exhibition Centre) se hicieron sin ningún tipo de problemas, aglomeraciones o similares. Un diez para la organización e instalaciones del BEC, que tanto a la entrada como a la salida hizo que diera la sensación de que el evento programado para ese día era algo tranquilo y con no mucha asistencia. Pero nada más lejos de la realidad. Al cruzar “al otro lado” y empezar a ver gente comprando camisetas y accesorios de AC/DC, comenzaba a ser palpable un ambiente rockero, que se acentuaba al bajar al nivel inferior y pisar el que iba a ser el suelo de la batalla.

Tras elegir la que sería mi ubicación durante el concierto, era obligatoria una inspección al milímetro del escenario. Tras la batería de los teloneros (The Answer), se dejaba entrever una prometedora plataforma elevada y con escaleras a ambos lados. Mirando hacia arriba y entre un enorme elenco de focos, presidía el recinto una majestuosa campana, icono sabidamente utilizado en los conciertos de la banda. Todo esto quedaba relegado a un segundo plano por la espectacular pasarela que emergía desde el escenario para deleite de los asistentes. Se presagiaba una noche legendaria pero, como se vería más adelante, lo mejor todavía permanecía oculto.

Tras una impaciente espera y con un público que aclamaba la aparición de cualquier técnico de sonido sobre el escenario, se apagaron las luces y dio comienzo el concierto de The Answer. Hay que decir que estuvo muy bien y cumplió perfectamente su cometido, que no era otro que el de ir calentando un poco el ambiente con un buen rock y un concierto no demasiado largo que calmara la inquietud del público.

Y volvió la luz al pabellón. La actuación del artista invitado había finalizado y ya empezaba a aparecer un tangible nerviosismo entre la mayoría de asistentes. Las últimas localidades del BEC se iban ocupando poco a poco mientras una nube de 25 ó 30 personas pertenecientes a la ‘crew‘ aparecía de la nada tanto para desalojar el equipo de los teloneros como para realizar los últimos ajustes del espectáculo principal. El caso es que en cuestión de escasos minutos dejaron todo limpio, hicieron las pertinentes pruebas de todos los instrumentos y volvieron a desaparecer.

A partir de entonces, cada uno de los acordes de guitarra a modo de últimas pruebas de sonido que se dejaban oir de fondo y con poca intensidad se jaleaban como si se tratase del principio de la fiesta. Y no era para menos. Se comentaba que los anteriores conciertos de la gira se habían caracterizado por su puntualidad. El reloj señalaba las 22:00. Era cuestion de segundos…

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3 comentarios to “Gracias, AC/DC, oh dioses del rock! (1/2)”

  1. La madre que te trajo! Como dejas acabar así el post?? con la miel en los labios!!!

    Estaba comentando el post aquí, con un compañero que estuvo en Madrid y dice que allí también la organización, salida y entrada de lujo.

    Para cuando la segunda parte?? Quiero saber que tal se vió el “moñaco” xD

  2. PezMutanT Says:

    Wola Miripi! :P

    Hombre, no lo he dejado por joder. He tenido que cortarlo porque si no iba a quedar un texto enorme e infumable (más todavía que este :D).

    Pero nada, en unos días termino la segunda parte, que ya la tengo prácticamente escrita y de verdad sabrás lo que es bueno ;)

  3. […] Un Pez con paraguas « Gracias, AC/DC, oh dioses del rock! (1/2) […]

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